La cárcel como venganza: castigar, aislar, aniquilar
Desde la atención médica denegada al prisionero palestino Ryad Abustanji hasta los derechos negados a Cesare Battisti: en las cárceles italianas, el castigo deja de ser justicia y se convierte en humillación, persecución y deshumanización permanentes.
Las cárceles italianas ya no se asemejan ni de lejos a la retórica constitucional de la «reeducación». Cada vez más, revelan lo que realmente son: un lugar de venganza, de aniquilación progresiva, de suspensión concreta de los derechos fundamentales.
Las historias de Ryad Abustanji y Cesare Battisti, aunque muy diferentes, revelan la misma decadencia. La transformación del castigo en implacabilidad. La construcción de un sistema en el que ya no basta con privar a una persona de su libertad: hay que volver a golpearla, volver a aislarla, volver a humillarla.
Abustanji, un palestino de sesenta años, se encuentra recluido en la sección de alta seguridad de la prisión de Rossano, en Calabria, en el marco de la investigación de Génova que también implica al presidente de la Asociación Palestina en Italia, Mohammad Hannoun. Durante meses, sus abogados han solicitado que se le permita ser examinado en el hospital debido a graves problemas de salud: diabetes, problemas de próstata, problemas urinarios y un estado físico cada vez más deteriorado.
Las solicitudes quedan sin respuesta. Los correos electrónicos certificados son ignorados. Incluso cuando, durante una videoconferencia, el recluso parece confundido y se queja de perder la vista en un ojo, nadie interviene.
No es simplemente ineficiencia burocrática. Es la normalización de la negligencia.
Los abogados contactan al defensor del pueblo regional para lxs presxs, informando de una situación extremadamente urgente y solicitando una visita inmediata al hospital. Nada. Incluso tienen que presentar una solicitud directa a la fiscalía para gestionar un tratamiento que debería estar garantizado automáticamente en cualquier situación civil.
Y aquí surge la cuestión política central: los presos palestinos son tratados como sospechosos, como cuerpos que deben ser controlados, no como individuos con derechos inviolables. El abogado Mimmo Lucano también denunció esto sin rodeos, describiendo un crimen que parece consistir únicamente en ser palestino y solidarizarse con su pueblo mientras se desarrolla un genocidio en Gaza.
El mensaje es claro: la prisión debe doblegar, no curar. Castigar, no garantizar.
La misma lógica se aplica al caso de
Cesare Battisti. Condenado a cadena perpetua, preso hace muchos años autor de una admisión plena de su responsabilidad por los homicidios cometidos en los años setenta, que continua teniendo negados derechos que el reglamento penitenciario teóricamente reconoce.
No puede verse con su hijo de 13 años fuera de la cárcel, a pesar de los problemas psicológicos certificados del chico y a pesar de existir precedentes para casos similares.
¿Por qué? Porque el Estado continua considerándolo un irreductible. Porque no basta con haber admitido los hechos, haber pedido perdón, haber renunciado a la huida. Se pretende algo más: la sumisión total, la abjuración perpetua, la cancelación completa de la propia identidad política y biográfica.
Artículos publicados hace años en su blog o manifestaciones de solidaridad son usadas como pruebas de presuntos vínculos con ambientes radicales y como argumento para negarle los beneficios previstos por la ley.
Aunque la cárcel pretende ser una ejecución de la pena se vuelve un dispositivo simbólico. Una condena sin fin. Un castigo que debe ir más allá del derecho, de la proporcionalidad, de la propia lógica jurídica.
Battisti denuncia también condiciones materiales degradantes: a pesar de la cadena perpetua nada de celda individual, imposibilidad para escribir o trabajar dignamente, y a sus 72 años acceso al trabajo limitado a la lavandería de la prisión.
Son detalles que sólo en apariencia resultan secundarios. Porque la cárcel contemporánea se rige sobre la acumulación de pequeñas provocaciones, humillaciones y restricciones que lentamente vacían a la persona.
https://www.osservatoriorepressione.info/il-carcere-come-vendetta-punire-isolare-annientare/








